COLUMNISTAS ESTRELLA DE BASTA!
Desde el Averno
Por: Daniel Bisogno
Publicado: Martes 07 Agosto 2012 | 01:26 hrs.
¡Bolo padrino!
Así es público querido, les saludo con afecto y les platico que me fui por segunda semana consecutiva a misa, ¡aunque usted no lo crea! Esta vez porque la Choco decidió bautizar a Iker, su bebé.
Ahí me tiene usted desde las ocho de la mañana del sábado, el único día de descanso que tengo, pero no importa, todo sea por estar cerca del eterno. La misa fue en una iglesia chiquitita que está en plaza Cuicuilco, que cabe mencionar era la iglesia para los obreros cuando ahí existía la famosa fábrica de papel, pero apenas cabían escasos invitados y el padre gomitas José de Jesús.
Yo, como llegué ligeramente tarde, el frente de mi cuerpo estaba dentro de la iglesia pero mi trasero quedó afuera, por lo que llegué a mi casa de la iglesia con las nalgas bronceadas bronceadas.
Pero yo no importo, público querido, lo que sí no tiene abuela es que no llegara el niño, el bautizado, a tiempo.
Había yo escuchado que no llegara la novia o el novio a tiempo, ¿pero el bautizado? ¡Nunca! El padre José de Jesús ya no sabía qué hacer, ya bendecía el agua, la volvía a bendecir y el méndigo chamaco no aparecía. Creo que llegó hasta medio crudo el niño.
Al fin empezó la liturgia y el padre narró de manera clara y objetiva el porqué del bautismo, todos emperifollados con vestidazos y los hombres hasta traje se pusieron.
La misa me encantó, menos cuando pasan con la canasta y hay que apoquinar.
Llegó un momento en que el padre les dijo: "digan unas palabras al niño, a los padres y a los padrinos", que cabe mencionar que la madrina fue nada menos ni nada más que mi queridísima Athhha Sarmiento, y de regalo le dio a Iker unos cubiertos de plata de una prestigiada joyería.
Cuando empezaron las palabras hacia el niño, todos hablaron muy bien, tranquilos, pero cuando le tocó a la Choco hablar, que se suelta llorando como Magdalena. ¡Quién la viera! El niño fue el más feliz del evento, que se la pasó risa y risa. Sólo cuando el padre lo levantó y pidió un aplauso para él, después de que recibiera el agua bautismal, lo puso como Simba y ahí sí el niño soltó las de san Pedro.
De ahí nos trasladamos a la ex hacienda de Tlalpan, donde era el desayuno. Cuando llegué, el primero en estar ahí, ya muy aplatanado y con su cafecito en la mano, fue Pedrito Sola. Luego uno a uno fueron llegando los invitados.
Érika de la Rosa con su marido y su bebé. La hermosísima María de la Fuente con su marido Max Villegas y con su niña, que creo que es la más hermosa que he visto en mi vida. ¡No se imaginan ustedes la belleza de la niña! Después llegaron Mauricio Mancera, Pati Chapoy y Álvaro Dávila, quienes se sentaron en nuestra mesa, además de un gran elenco.
Vino el bufete y yo le pegué a las papas con chorizo, las rajas con crema, los frijolitos refritos y uno que otro aperitivo más, cuando de repente uno de los méndigos pavorreales que tienen en el restaurante que se empieza a poner loco y que se me deja venir en un instante, y justo cuando yo ya me hacía con las nalguitas, además de ardidas por el sol, picoteadas por este méndigo pajarraco. Pero me paré y como parezco Barney, entonces sí se alcanzo a frikear el animal y se peló con terror.
Así que iba a ser bautizo doble, porque a los dos nos hubieran bautizado el chico.
He dicho.