Para Dagoberto Gama, quien interpreta en El violín a un capitán del Ejército que tiene la misión de acabar con la guerrilla, “ningún trabajo profesional es cómodo en el sentido de ser fácil, por supuesto esta cinta no fue la excepción”.
Entrevistado durante la rueda de prensa que Francisco Vargas, director de la cinta, ofreció a los medios de comunicación durante su visita a la capital tabasqueña, Gama se refirió al acuerdo que estableció con éste durante el rodaje de la película: “El capitán, por el simple hecho de ser un militar, a la vista de la gente es malo por el prestigio que tiene el Ejército, por eso con el director acordé hacer del personaje un ser humano antes que un capitán de oficio militar, creo que nos aventamos el clavado juntos para escudriñar toda esa parte humana y sensible y ya después le pusimos el uniforme”.
Su trabajo profesional se mezcló al mismo tiempo con el de don Angel Tavira, quien no es un actor profesional sino un músico de verdad que en la cinta interpreta a don Plutarco Hidalgo. “Don Angel es un hombre sensible, no tenía la obligación de ser un actor profesional como nosotros, tuvimos que ponernos a su altura porque al final de cuentas era él quien marcaba el tono de esa naturalidad tan cruda que se siente en El violín”, recuerda Gama.
El también actor de cintas como Un mundo maravilloso, El crimen del padre amaro, De la calle y Amores perros, no esconde ni un ápice su admiración por el violinista guerrerense, descendiente de una familia de músicos populares. “Dagoberto Gama tenía que construir un personaje, un capitán; y don Angel, aunque su nombre en la cinta es don Plutarco, es un personaje hecho y derecho, lleno de sabiduría, ni más ni menos que con ochenta y tantos años de vida y que está hecho precisamente de haber vivido todos esos años, ya es una obra de arte en sí mismo”, agrega.
Gama nació en Coyuca, Guerrero y no le es ajena la conducta cruel de los militares, que como dice él mismo en la cinta, “olvidan muchas cosas”. Al respecto, el nominado en dos ocasiones para el Ariel por sus actuación en Mezcal y Cuentos de hadas para dormir cocodrilos, apunta: “Aunque el capitán se refiere estrictamente a una memoria inmediata -como es el haber tocado algún instrumento en un momento dado- efectivamente éste es una país donde no existe la memoria o nos hacen a un lado los sucesos o nos clavan en la inteligencia ideas de otra índole para que no recuerdes”.
Gama conserva de todos modos la humildad, pese a haber participado ya en casi treinta cintas, desde que empezó allá por 1987 con un corto de Juan Pablo Villaseñor. “Yo creo que el don, el talento de cualquier profesión y particularmente la de actor, es un don divino que se mezcla también con la suerte, pero que a la suerte hay que ayudarla con preparación académica. Todo esto crea una fortaleza que te hace seguir, avanzar y encontrarte con un violín, donde el gran dinero no ganamos, estamos ganando de otra manera”.
...Y su proyección tampoco
El director de El violín, Francisco Vargas, sencillo y orgulloso reveló: "hacer cine en México es difícil, pero lo es más cuando se quiere proyectar en las salas del país, es la marca trágica de nuestro cine".
Añadió que en este país las obras fílmicas mexicanas tienen que competir -en total desventaja- con las cintas comerciales hollywoodenses. "En nuestro caso estamos en el cine, pero ahí está el Hombre Araña, Los piratas del caribe y Shrek entonces lo que hacen las empresas es que quieran más salas para proyectar éstas y entonces quitan las cintas mexicanas, hay una gran desventaja del cine mexicano".
Para este joven artista mexicano, quien estuvo viviendo un tiempo en tierras tabasqueñas, la aportación de El violín al cine mexicano contemporáneo es la de romper con el estereotipo de cintas basadas en el sexo, drogas y alcohol.
"No es que no deba de existir este tipo de cintas, pero sí debe de haber un cine que hable de realidades, de denuncia. Hay un desprestigio ganado a pulso en el cine mexicano de mala calidad copiando formatos holliwoodenses para vender más y eso ha hecho que la gente se retire de las salas", expuso.
En este sentido mencionó que el cine mexicano no espera que sea apapachado tanto por el público, el gobierno y otros actores de la sociedad sino que se le de una oportunidad, "que entiendan la complejidad del asunto de hacer una cinta, por ejemplo las de Hollywood son una basura pero están bien hechas, hacer El violín nos costó cinco años y uno para traerla a México, pero ahora estamos contentos porque todo esto valió la pena", aludió.
amc
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