Se niegan a desaparecer instrumentos indígenas
 
Se niegan a desaparecer instrumentos indígenas
El Entrastado metálico de una Concha.
Fueron creados desde los tiempos prehispánicos y son elaborados con varas y cuero de piel de animales.
Publicado: Domingo, 25 de Febrero del 2007, a las 18:12 hrs.

Por: Redacción
Agencia: Notimex

México, D.F.
Los instrumentos indígenas son un acervo impresionante que se niega a desaparecer, algunos fueron creados hace siglos por los indígenas prehispánicos con lo que tenían a mano y les proporcionaba la naturaleza, como troncos, pieles de animales, carrizo, barro, caparazones de tortuga o capullos de mariposa.

No obstante que fueron creados hace siglos, muchos de estos instrumentos aún son usados por diversos grupos musicales en un esfuerzo, apoyado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), para evitar que la música tradicional mexicana sea desplazada por las ofertas de otros géneros musicales.

José Avila, integrante y fundador del grupo musical Los Folkloristas, que se dedica a difundir la música tradicional mexicana, dijo a Notimex que desgraciadamente el conocimiento de la existencia de los instrumentos indígenas de los habitantes de México es local.

"Es decir -explicó- unos cuantos los conocen, hace falta difusión. Los Folkloristas somos un grupo que nos dedicamos a difundir la música tradicional mexicana".

Señaló que a lo largo de la historia de México, las delimitaciones territoriales de grupos indígenas se han ido modificando, por lo que actualmente encontramos grupos étnicos, indígenas, mestizos y de origen afro, los cuales conviven en distintas regiones culturales.

Esto, agregó, debido a la confluencia de la geografía, formas particulares de aprovechamiento de los recursos naturales, costumbres, formas de organización y, principalmente, la vigencia de los instrumentos indígenas, que refieren a un sentido de pertenencia territorial.

Afirmó que Los Flokloristas han sido clave para generaciones enteras, ya que les ha dado a conocer la música de pueblos y comunidades en su forma "más auténtica", a la que difícilmente tienen acceso quienes viven en las ciudades (por ejemplo, las formas originales de tocar cumbias o merengues).

Señaló que los instrumentos indígenas datan desde los tiempos prehispánicos y "los elaboraban con varas y cuero de piel de animales, como la del becerro".
 
De acuerdo con información del Conaculta, algunos instrumentos indígenas siguen vigentes en diversas regiones como La Huasteca (Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz), Purépecha (Michoacán), Sotavento (Veracruz, noroeste de Oaxaca, y norte de Tabasco).

Tierra Caliente (Michoacán, Guerrero, Jalisco y Colima), Yoreme (Chihuahua, Sonora y Sinaloa), Sierra Gorda (Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí), son otras de las regiones que luchan por salvar la tradición de elaborar y tocar instrumentos indígenas.

Los más conocidos y reproducidos por estas comunidades indígenas son:

El Erque que es un cuerno vacuno con un "cañuela" a la que hacen una hendidura cerca del único nudo que le dejan; esta parte va introducida en la punta delgada del cuerno, lo que da lugar a que al soplar, tenga una vibración muy fuerte y se produzcan ondas sonoras agudas.

Es muy parecido al "Pututu" (instrumento usado por los incas para llamar o dar algún aviso de algo.

La caja, una lámina de madera muy delgada, de corte rectangular aproximadamente de 10 centímetros de ancho por 50 ó 60 de largo, la unen por sus dos extremos angostos, formando una caja hueca de forma circular; luego la cubren con panza de oveja sujetada por tientos que al mismo tiempo que ornamentan con figuras la franja angosta, sirven para asegurar y tensarla.

En la parte superior lleva un hojal donde entra el dedo pulgar, ya que con los otros dedos se impulsa la percusión del pequeño macillo. Es utilizada para dar el ritmo del aire a la danza y también como acompañamiento en las coplas (instrumento de percusión).

La camacheña tiene un corte transversal en el pico y es un instrumento tritónico, por lo que solamente se pueden tocar melodías ligeras. Desde que es un niño, el campesino construye su propia Camacheña que le sirve de gran colaboración para espantar a las aves, desde la orilla de los trigales, etc. (pertenece a los Aerófonos).

La quenilla: a diferencia de la camacheña es un instrumento de viento completo que no falta en las fiestas religiosas. Quenilla es el diminutivo de quema porque es más pequeña que la anterior. (pertenece a los Aerófonos).

La caña: las hacen del tallo de las gramíceas, son muy similares al erke, sólo que su bocina es muchísimo más grande que el anterior y emite una voz melancólica singular (corresponde a los Aerófonos).

El profano: es parecido a una flauta de sonido muy agudo y es acompañado generalmente por la percusión de tamborcillos. Los aborígenes del Chaco boliviano bailan a su compás (Aerófonos).

El teponaztle es un tambor típicamente plano-fijo. Es tocado golpeando uno de los dos paneles de madera gruesos en el centro y suena en el hueco del instrumento. El teponaztle fue tallado a menudo con fino detalle, con estilo antropomorfo,

El huehuétel y el teponaztle náhuatl, son instrumentos musicales, que se utilizaron para diferentes ceremonias, incluyendo las funerarias, también en la Danza Azteca, de la Conquista, Chichimeca y Danza Tolteca, sin que esto implique diferencia alguna.

La Danza de los Concheros es la manifestación real y palpable de la supervivencia de la tradición indígena náhuatl.

También está el teponaztle de piedra, de estilo antropomórfico que lleva grabada una cara en el frente que es muy probable el dios Azteca de la música y del juego, Macuilxochitl. El patrón tallado alrededor de la boca es un indicador fuerte de la deidad.

Según el Conaculta, el método usado para hacer los instrumentos consiste en la técnica de amarres, es decir utilizar nudos que sean constrictores y se cierren de manera que al soltarlos no se aflojen.

Lógicamente, la ubicación de éstos debe hacerse de manera que se localicen detrás del diapasón y no sobre éste, en ocasiones se ponen a un lado.

El recurso más usado es el "nudo de caballo", llamado así porque se emplea para atar a las bestias para que pasten, de manera que no se estrangulen cuando tiren de la cuerda. Su elaboración es sencilla: consiste en un nudo corredizo al que se le introduce una punta de la cuerda, para formar una "gaza", al tensar el conjunto el nudo se
 "cierra".

En el entrastado de un instrumento, su aplicación consiste en dar una o más vueltas alrededor del mástil, a la altura del sitio requerido se hace el nudo y después se aprieta la cuerda cuidando que no se cierre la parte corrediza. Una vez lograda la tensión necesaria se procede a cerrar el nudo soltando su base.

Una alternativa para hacer los entrastados es el "nudo de cochino o ballestrique", el cual, entre sus múltiples usos, se emplea para atar las patas de los cerdos (cochinos) cuando se les maneja.

En un entrastado se realizan las dos vueltas y el pase de las puntas, con una se hace una vuelta adicional, y con la otra se tensa el nudo, el apriete es tan fuerte que para deshacer el nudo hay que cortarlo.

Antiguamente se usaban cuerdas de tripa o fibras vegetales duras para hacer los entrastados, en la actualidad se emplea el sedal de pescar para hacer las ataduras.

José Avila recuerda que Los Folkloristas nacieron en 1966, en el café cantante Chez Negro, del Negro Ojeda (integrante fundador), y siempre estuvieron cerca de las luchas sociales.

Sus maestros han sido los indígenas y campesinos de la región. Su contacto con ellos se da mediante visitas directas, estudios de etnomusicólogos y grabaciones que hacen o llegan a sus manos. Tienen claro que lo que hacen, tiene una función social: mostrar la tradición.

Una de sus composiciones más conocidas, dijo, es Tierra mestiza, de Gerardo Tamez. La gran diversidad de instrumentos que utilizan el grupo, que ha participado inclusive con la Orquesta Sinfónica de Chicago, lo convierte en una escuela. "Todos tocamos muchas cosas, aunque también hay especialidades", expresó.

Refirió que en Los Folkloristas han participado 46 músicos. "Algunos han muerto, como el gran recopilador René Villanueva, quien legó una fonoteca. Los integrantes actuales son Gabriela Rodríguez, Olga Alanís, Adrián Nieto, Efrén Vargas, Omar Valdez, Enrique Hernández y José Avila".

Por su parte, Guillermo Contreras, quien ha dedicado su vida a investigar y coleccionar instrumentos indígenas y posee la colección más grande de éstos, dijo a Notimex que existe un sinnúmero de instrumentos.

"No se puede precisar con exactitud cuántos son, ya que algunos tienen origen prehispánico y otros fueron adoptados por las culturas prehispánicas, con la llegada de los españoles a América", manifestó.

Agregó: "No he tenido el morbo de intentar contarlos, pero para tener una idea, hay que tener en cuenta que tan sólo la variedad de flautas de tres agujeros corresponde a 12 diferentes modelos, esto quiere decir que hay cientos de instrumentos indígenas"

Por otro lado, se tiene que tomar en cuenta que hay una serie de instrumentos que tienen distintos nombres, pero se refieren al mismo tipo, como es el caso del Teponaztle y Pifanos.

"Existen (en México) aproximadamente 50 grupos indígenas, cada uno tiene sus variedades en instrumentos, que no son los mismos y no todos tocan los mismos. Entre ellos se encuentran cornetas, tambores, jaranas, arpas, guitarras, violines, sonajas, rabeles, arcos, conchas de tortuga, entre otros", recordó.

Contreras recordó que de niño escuchaba "que la música y los instrumentos se habían desaparecido con la llegada de los españoles, pero como investigador me he dado cuenta, que eso no es cierto, pues existe una gran variedad de instrumentos, pues México cuenta con uno de los catálogos más ricos de instrumentos musicales indígenas".

Indicó que con el paso del tiempo se fueron adoptando y experimentando los instrumentos con influencias orientales, como es el caso de las sonajas, tambores y arpas.

Explicó que los instrumentos están hechos de varios materiales como metal, madera, hueso, fibras vegetales, los cuales con el paso de los años, las nuevas generaciones adoptaron nuevos materiales.

Mencionó que todo esto se debe a un proceso de adaptación de materiales, "todo con el fin de que las tradiciones no se pierdan".

"Los grupos indígenas con el paso del tiempo han adoptado tecnologías y materiales modernos, de tal manera que en la actualidad muchas de las flautas que eran hechas con barro, metal o carrizo, en la actualidad se elaboran con tubos de PVC. Tambores que se hacían con troncos de árboles, ahora se construyen con acero y materiales que continúen compuestos químicos", aseveró.

En cuanto a la subsistencia de los instrumentos musicales indígenas afirmó que ésta se debe a la adaptación de materiales y al quehacer espiritual, "la mayoría de estos instrumentos han sido adoptados en ámbitos religiosos y de rituales, ya no son vistos como simples objetos, sino como algo más.

Son utilizados en danzas religiosas, raspan un poco de los instrumentos en agua y ésta les sirve para fines curativos.

"El futuro que veo para los instrumentos musicales indígenas es complejo, ya que los medios masivos han dilatado las tradiciones de los grupos indígenas. Mi visión, utopía o añoranza es que las tradiciones mexicanas se queden en el tiempo", concluyó.

De acuerdo con un proyecto de investigación realizado por Conaculta en 2006 titulado "Son Raíz. Encuentro musical con las Regiones Culturales de México", algunos de los grupos que aún siguen utilizando dichos instrumentos son:

"Yeu-machuc" (amanecer), agrupación fundada por Bernardo Esquer, entre los instrumentos que utilizan se encuentran el arpa, violín, raspador y tambor de agua.

El grupo "Parada Yaqui", que se caracteriza por participar en festividades religiosas y ceremonias rituales de la región yaqui de Sonora y ejecutan violines y arpas.

Otros de los grupos que destacan son "El Trío Alborada", "Los Carácuaros" y "Los Leones de la Sierra de Xichú", entre otros.

Los instrumentos musicales indígenas, con su profunda configuración histórica, representan el espacio de reproducción de conocimientos ancestrales y son al mismo tiempo, inagotables fuentes de inspiración para la creación contemporánea.

Si bien estos instrumentos han sido gestados en un entorno regional, constituyen una parte de la diversidad cultural de México.

amc
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