Un grupo de arqueólogos estudia lo que cree era un centro ceremonial prehispánico dedicado al Dios azteca de la lluvia, Tlaloc, en uno de los dos lagos localizados en el cráter del nevado de Toluca, un volcán extinto en las afueras de la ciudad de México.
A más de 4.200 metros sobre el nivel del mar (13.800 pies), los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han localizado en la "Laguna de la Luna" del volcán objetos prehispánicos como turquesa, navajillas de obsidiana, copal, puntas y pencas de maguey, y especialmente cetros en forma de rayo-serpientes también conocidas como "Xiuhcoatl", que datarían del período postclásico tardío entre los años 1200 y 1521.
Se cree que los cetros depositados en el fondo de la laguna eran un medio para intentar controlar la lluvia.
Los cetros encontrados son objetos de madera laminar, alargados y ondulados asociados al culto del agua. Uno de los más largos localizados mide 1,20 metros de largo y se estima que existen muchos más.
Con las puntas de maguey y obsidianas los antepasados hacían autosacrificios. Se sangraban mediante incisiones con las navajillas o perforaciones en el lóbulo de la oreja y la lengua con las púas de maguey.
El INAH también estudia la "Laguna del Sol", donde se cree hay otros objetos quizá similares.
Junto a la Laguna de la Luna se descubrieron vestigios de una calzada de procesiones de unos 500 metros de largo que desemboca en el agua, además de plataformas prehispánicas deterioradas.
Los cetros "fueron utilizados por los clérigos Aztecas cuando hacías ritos relacionados con el Dios Tlaloc", expresó Johan Reinhard, antropólogo y explorador de la Sociedad Nacional de Geografía que participó en las excavaciones del jueves en la Laguna de la Luna "creo que está bastante claro que los Aztecas consideraban a este como uno de los lugares más importantes de Tlaloc".
Aunque los exploradores han realizado excavaciones en la laguna de la Luna durante años, "nunca ha existido un estudio científico... para intentar entender, por una parte cómo las cosas podrían haber estado relacionadas con diferentes tipos de ofrecimientos, y por otra parte ver... si incluso antes de los aztecas hubo culturas que venían aquí y hacían ofrecimientos en la laguna", manifestó Reinhard.
La investigación es dirigida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).
Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos del INAH, expresó que los artefactos indican que el ritual podría haber comenzado en el año 100 antes de Cristo - mucho antes de que los aztecas se asentaran en la región, en el año 1325- y habrían continuado hasta hace una década.
"Los campesinos ya están de obreros en las fábricas, de empleados en Toluca, otros se fueron de braceros a Estados Unidos, ya no hay campesinos... las nuevas generaciones lo van perdiendo", explicó.
Existen informes de que a finales de los años 90, algunas comunidades de agricultores realizaban peregrinajes hacia los dos lagos para pedir que lloviera.
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