Científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) han recibido desde demandas hasta amenazas anónimas, debido a que algunas personas creen que podría ser peligroso lo que están a punto de hacer este miércoles.
Resulta que el CERN está a punto de estrenar, en su sede en Ginebra, su Gran Colisionador de Hadrones (LHC), que es el acelerador de partículas más potente del mundo.
Y no es poca cosa, pues el mundo está literlamente a unas cuantas horas de renacer a 100 metros bajo tierra.
Tras dos décadas de trabajo en el diseño y la construcción de una obra faraónica que ha supuesto una inversión de 4 mil millones de euros, los físicos de todo el planeta esperan ansiosos los primeros resultados de lo que muchos consideran el experimento científico más ambicioso de la Historia.
El objetivo es nada más y nada menos que reproducir las condiciones que existían inmediatamente después del Big Bang, con la intención de desentrañar los grandes enigmas que siguen rodeando a la naturaleza de la materia, e identificar con más certeza que nunca los ladrillos fundamentales de los que se componen las estrellas, los planetas y nosotros mismos.
Demanda
El proyecto ha enfrentado una demanda --que fue desechada por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo-- interpuesta por un grupo de físicos que a finales de agosto, quienes exigieron la paralización del proyecto, al considerar que el acelerador de partículas representaba una gravísima amenaza para la Humanidad. Según estos iluminados, el LHC podría desencadenar un pequeño agujero negro con consecuencias apocalípticas, ya que la Tierra acabaría literalmente engullida por este sumidero cósmico.
A pesar de que la teoría era totalmente extravagante, y el Tribunal de Estrasburgo desestimó la demanda, el CERN se vio obligado a emitir un comunicado de prensa el pasado viernes para tranquilizar a todos aquellos que sigan temiendo que el fin del mundo se acerca. El director general del CERN, Robert Aymar, ha querido zanjar la polémica con rotundidad: "El LHC es seguro y cualquier sugerencia de que sea peligroso es pura ficción".
Amenazas
Sin embargo, la histeria de algunas personas ha llegado a tal punto que el CERN está saturado de llamadas y correos de diversas fuentes, pidiendo con mayor o menor elegancia la postergación o cancelación de las pruebas en el LHC.
De acuerdo con el sitio especializada en tecnología, TGDaily, algunas personas han ido aún más lejos, y han contactado directamente a algunos científicos a cargo del LHC, exigiendo el fin de esta investigación, y en el caso del físico Frank Wilczek, profesor del MIT y dueño de un premio Nobel de física, las amenazas de muerte no se han hecho esperar.
A pesar de todo, el plan sigue su curso, y este 10 de septiembre se dispararán los primeros rayos de protones a lo largo de todo el LHC (hasta ahora sólo habían sido pruebas parciales) con una energía de 450 GeV y sin colisiones de por medio, algo que está muy lejos de la potencia planificada del súper colisionador, de entre 5000 y 7000 GeV.