Exhibe la etnóloga Anne Chapman fotografías que muestran las culturas ancestrales hondureñas.
Por Alejandra Urbina
Nostalgia de ese pasado que caracterizó a dos de las ancestrales culturas hondureñas, sacrificadas por el progreso social, y el drama por la pérdida de esas identidades, son algunos de los aspectos que presenta la etnóloga Anne Chapman en la muestra fotográfica ‘La Frontera Sur de Mesoamérica: lencas y tolupanes-jicaques’.
Cuarenta y cuatro fotografías dan cuenta de esas antiguas vidas cotidianas archivadas en el rincón de la memoria colectiva, las cuales conforman ahora la exposición dentro de la XX Feria del Libro de Antropología e Historia (FLAH).
Chapman captó y recopiló estas imágenes a lo largo de 50 años, que denotan ese gran contraste entre la nostalgia y la presencia de dos culturas indígenas hondureñas que están a punto de quedar en el olvido debido a la modernidad.
De ahí que ‘La Frontera Sur de Mesoamérica: lencas y tolupanes-jicaques’, que se exhibe en el vestíbulo del auditorio Fray Bernardino de Sahagún del Museo Nacional de Antropología, tenga como propósito evitar borrar de la memoria la existencia de grupos como los lencas y tolupanes-jicaques, establecidos en Honduras, en la frontera sur de Mesoamérica.
Condenados a desaparecer
Tras sus investigaciones, la etnóloga pudo comprobar que sólo los lencas fueron una cultura mesoamericana, conquistada en 1538, mientras que los jicaques-tolupanes resistieron la colonización hasta mediados del siglo XIX, porque abandonaron sus tierras originarias y se refugiaron en los terrenos montañosos de Yoro y Olancho.
Los lencas eran mesoamericanos y hablaban la lengua chibcha, cuyas poblaciones vinieron originalmente de Colombia. A su vez, los jicaques-tolupanes poseían un idioma arraigado, el hokansioux, común entre los grupos de cazadores-recolectores del oeste de los Estados Unidos. Ambas culturas eran cultivadoras de tubérculos, en especial la yuca dulce. Sus sociedades eran de tipo comunitario, con poca distinción entre el cacique y el chamán.
Y se constituían en casas y campos de cultivo comunales. Los únicos que quedan son tolupanes.
amc