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El mismo contó y hasta dejó constancia en uno de sus artículos de opinión, que sentía cierto orgullo cuando la madre mandaba a sus hermanas a la iglesia a rezar por su alma.
Desde que a los 10 años escribió su primer cuento para burlar el castigo de sus padres, que le habían prohibido leer, no paró más hasta que el asedio irremediable del cáncer le impidió continuar, y ciertamente varios de sus textos y libros lo condenaron, como su relato periodístico.
Tucumano como La Negra Mercedes Sosa, Tomás Eloy Martínez fue uno de los más destacados profesionales latinoamericanos de la pluma, en especial a la hora de fusionar la crónica periodística y la literatura, una cualidad que aportó innumerables ejemplos a los críticos; revolucionando el periodismo con su estilo único de expresión que vestía cada dura estocada a política, corrupción, y cualquier tema a tratar.
Columnista de renombrados diarios de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa y ganador de infinidad de premios, se inició en el “mejor oficio del mundo” como la mayoría de los escribidores de su generación, como corrector, en La Gaceta de Tucumán, la provincia que lo vio nacer en 1934.
Fue uno de los referentes de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano creada por su entrañable amigo Gabriel García Márquez.
/amc
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